|
|
José Luis Rodríguez Zapatero se refirió a la próxima Conferencia de las Naciones Unidas dedicada al Cambio climáticoEL RETO DE COPENHAGUE.El mundo afronta el año 2009 consciente de la importancia de alcanzar un acuerdo global sobre el marco que gobernará la lucha internacional contra el cambio climático.
El CambioClimático es la amenaza más importante jamás conocida para la biodiversidad en la Tierra, sus recursosnaturales, la agricultura y el acceso a los alimentos, la erradicación de lapobreza y la disponibilidad de agua. La humanidad necesita alcanzar un granacuerdo basado en la equidad, la integridad medioambiental y la apertura atodos los diferentes medios de los que disponemos para alcanzar el objetivo:detener el calentamiento global y asegurar las capacidades necesarias pararesistir los escenarios climáticos más probables en el futuro cercano. Teniendoen cuenta estos tres principios, se espera que las naciones y gobiernos haganel mejor uso posible de las diferentes herramientas que tenemos. Entre losprincipales retos se encuentran detener la deforestación, cooperar en materiade acceso a agua y alimentos, proteger la tierra de la degradación ydeforestación, elaborar políticas de cobertura de riesgos y de protección delas sociedades y pueblos más vulnerables, y construir una confianza común ennuestras capacidades para hacerlo. El Cambio Climático afecta ya a diferentesregiones, amenazando el acceso a agua potable y a la energía a preciosrazonables, poniendo en peligro por tanto la consecución de los Objetivos deDesarrollo del Milenio. Perotambién hay elementos atractivos unidos a las herramientas que necesitamosimplementar: es un gran incentivo a la innovación, a reducir la generación deresiduos, a invertir en nuevas formas de energía y producción industriallimpias, a reformar un modelo económico que no puede durar mucho….Esta es larazón por la que este gran problema medioambiental se ha convertido en unelemento catalizador de las transformaciones de nuestros modelos de produccióny consumo, en particular de los patrones energéticos vigentes desde larevolución industrial. El CambioClimático requiere una acción urgente que no puede ser retrasada por la actualsituación económica. Es necesario alcanzar un acuerdo global y exhaustivo enCopenhague sobre el régimen climático global para el periodo post-2012, basadoen la ciencia, y que invierta en mitigación, adaptación, transferenciatecnológica y en un nuevo y mucho más consistente modelo de financiación parael desarrollo, y todo ello enmarcado en una visión compartida sobre cómoconseguir una transición a un patrón de desarrollo bajo en carbono, yrespetuoso con el medio ambiente. El acuerdo es un buen elemento para impulsarlas inversiones del sector privado en el futuro y sobre todo, es un hito en laacción necesaria para salvar el valor más relevante para el ser humano:mantener el mundo en las condiciones que han permitido a nuestra especie viviry crecer en este planeta. Copenhague no es la solución pero es una condiciónprevia donde necesitamos tener éxito. Será vitalponerse de acuerdo en la distribución de los esfuerzos para mitigar laconcentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera hasta valoresseguros, y también asegurar los flujos de recursos adicionales y predeciblesque faciliten el establecimiento de medidas en países en desarrollo, no solopara reducir emisiones sino también para adaptarse a los impactos del CambioClimático. Lasinstituciones y fondos existentes deberán ser reforzados, maximizando sucoordinación y el uso eficiente de los recursos, y ayudando a laespecialización institucional y a la introducción transversal de los criteriosde resistencia al escenario climático más probable y de la solución menosintensiva en carbono dentro de los canales normales de financiación deldesarrollo. La cooperación en la observación del clima y sus impactos y laspolíticas de adaptación serán cruciales. Deberá ponerse especial énfasis en laingeniería en materia energética y del agua, para garantizar el acceso a lasmismas en un escenario climático distinto en todo el mundo. Finalmente, elapoyo internacional a las políticas nacionales para evitar la deforestaciónparece ser uno de los elementos más significativos para preservar nuestro climay nuestra biodiversidad. Seráindispensable reforzar la coherencia de los marcos regulatorios nacionales paraincentivar los cambios necesarios en el tan corto periodo en el que deben tenerlugar. Los mercados de carbono y los mecanismos basados en proyectos jugarán unpapel clave. No menos importante será el uso que se haga de otros elementos quetratarán de facilitar estos objetivos como por ejemplo la cooperación parareforzar la capacidad de integración de nuevas tecnologías, donde el papel dela nueva Agencia Internacional de energías Renovables, IRENA, puede ser de granayuda. Y finalmente, no podemos olvidar la necesidad de impulsar las políticasde I+D+i, promocionando también en este campo la cooperación internacional,particularmente en los campos de observación y monitorización, reforzando lossistemas de información para que la contabilidad del carbono sea consistente yde confianza. El reto es muy complejo, pero resolverlo es unaresponsabilidad ineludible de todos nosotros. Como dijo Albert Einstein, “Nopodremos resolver los problemas que tenemos hoy pensando de la misma manera quepensábamos cuando los provocamos”. Por lo tanto, necesitaremos grandes dosis deaudacia y esfuerzos, para poder combinar todos los elementos implicados en lascantidades adecuadas que nos permitan alcanzar el éxito. |
|